El Climaterio de la mujer (I)

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El climaterio de la mujer es un periodo de su vida que comprende, aproximadamente, entre los 45 y 55 años y el hecho principal del mismo es el cese de las menstruaciones. La fecha en que la mujer tiene su ultima menstruación se denomina “menopausia”, aunque por un concepto popularmente generalizado suele utilizarse el término menopausia queriendo significar lo que médicamente es denominado “climaterio”.

La menopausia suele ocurrir entre los 48 y 52 años; los dos o tres años previos a la menopausia  - que se caracterizan por irregularidades del ciclo menstrual -  se denomina “premenopausia” y los dos a cuatro años que transcurren luego de la menopausia se denomina “posmenopausia”. El conjunto de todos esos años es el “climaterio”.

El climaterio no es una enfermedad, pero la forma como se la vive puede llegar a constituirse en una alteración de la salud. El climaterio está dado por un declinar paulatino de la secreción de hormonas por parte del ovario hasta su cese definitivo con la menopausia. La insuficiencia de estrógenos puede condicionar todo un conjunto de síntomas y signos que se denomina síndrome climatérico, pero no todo pasa por la falta de estrógenos. La mujeres en esta etapa enfrentan situaciones particulares en sus vidas, por la edad de sus hijos o de sus padres, por situaciones laborales y personales de ellas o de sus maridos, o la soledad, el divorcio o la viudez, lo cual puede dar lugar a situaciones de desequilibrio personal y/o familiar. Todo ello condiciona un proceso cargado de significaciones para las mujeres, de manera individual y diferente de acuerdo a las distintas culturas de pertenencia. Las mismas mujeres otorgan a la menopausia valoraciones de ventajas y desventajas correlacionadas según el tipo de vida e idiosincrasia con que se vivió, según las expectativas del momento, de los temores, de los prejuicios y experiencias familiares, determinados a su vez por contenidos inconscientes en relación a su sexualidad.

Las “ventajas” de la menopausia se refieren a la finalización de las menstruaciones y a “sus incomodidades” como así también al despreocuparse definitivamente de la anticoncepción y de embarazos no deseados.  Las “desventajas” estarían dadas por el síndrome climatérico que cursa con diferente intensidad en cada mujer (sofocos, inestabilidad emocional, insomnio, sensación de malestar general, etc) y también por valoraciones prejuiciosas que hacen vivir a la posmenopausia como algo vergonzante, desvalorizante desde lo cultural por considerarse “entrar a la vejez”.  Sucede que en nuestra sociedad la capacidad reproductiva está casi identificada con la femeneidad y entonces parecería que la pérdida de la capacidad de ser madre significa la perdida de atributos femeninos.

El climaterio no es más que un pasaje de una situación de vida a otra, la de la madurez acabada, la de las nuevas perspectivas de vida desde lo emocional  y, además, cuando desde lo biológico, la maternidad y el sexo pierden toda interdependencia fisiológica.  Muchas veces (especialmente por parte de analistas hombres) se describió al climaterio como una etapa de “crisis” de la mujer. Esto es un error: todo ser vivo experimenta organizaciones, desorganizaciones y reorganizaciones de vida a lo largo de ella; éso es “vivir”. Las crisis suceden por causas reales o por causas simbólicas. La menopausia es una perturbación en la integridad funcional de la mujer que genera un cierto nivel de tensión particular en cada una en relación  con su vida, con el medio y su costumbres pero ello está lejos de ser considerado como crisis de desestabilización de vida. Marie Langer decía que “aunque envejecer siempre es penoso, y aún más si se ama la vida, este proceso se volverá crítico únicamente debido a un interjuego de factores personales, ambientales y sociales”.

Desde el punto de vista médico, ¿cómo se “vive” el climaterio?. Vayamos a la premenopausia.¿Cómo se detecta su comienzo?. No es fácil ya que nada marca su comienzo; se inicia en la época en que comienzan a aparecer los ciclos irregulares, más cortos o más largos que lo habitual. Se describen síntomas como hinchazón o turgencia mamaria durante los ciclos y antes de la menstruación, sensación de distensión abdominal, momentos de irritabilidad y mal humor. Suele haber dificultades con el sueño, ya sea para conciliarlo o mantenerlo, lo que lleva a descansar mal y luego sentir cansancio diurno lo que a su vez provoca peor humor y mayor irritabilidad.  En algunos casos, a pesar de seguir teniendo menstruaciones, pueden aparecer los llamados “calores” o sofocos especialmente los días premenstruales. Todos estos síntomas son debido a una disminución paulatina e irregular de secreción de estrógenos por parte del ovario. El sistema nervioso es el segundo órgano (el primero es el útero) que más receptores hormonales a estrógenos tiene, es decir, es un gran consumidor de estrógenos con lo que condiciona la femineidad de la mujer y por lo tanto es un sensible detector de la insuficiencia estrógenica.

Cuando la secreción de estrógenos es tan deficiente y ya no pueda proliferar el endometrio en el útero, ya no hay más menstruaciones: la ultima menstruación será la menopausia.  Se considera  que la menopausia ha sucedido cuando después de un año no se ha vuelto a menstruar.

Los centros nerviosos hipotalámicos reguladores de la temperatura corporal son muy sensibles a la hipoestrogenemia. De allí los sofocos o tufaradas de calor descriptos en la posmenopausia temprana. No todas las mujeres los padecen, se considera que un 30 % de ellas no los tiene, y por otra parte son de diferentes intensidades y frecuencia entre las que sí los padecen.  La mayoría notan que comienzan en el centro del pecho y suben como una llama encendida hacia la cara, lugar en donde en general aparecen, alternativamente, sudoración y enrojecimiento. Esa transpiración, al margen de ser molesta, es visible, la mujer sabe que se nota  y se siente observada. ¿Cúanto tiempo duran los sofocos? Depende de cada mujer, a veces sólo meses, o uno a tres años, cada vez menos intensos y frecuentes aunque algunas de ellas, sólo unas pocas, suelen describir “calores” hasta edades muy avanzadas. Lo que sucede es que, si bien es cierto la falta de estrógenos es la gran causa de los sofocos, la inestabilidad de los centros hipotalámicos puede estar condicionadas por otras causas (medicamentos, inestabilidad emocional, etc) Las palpitaciones o percepción conciente de los latidos cardíacos suele ser también otro síntoma, junto con los disturbios del sueño, como consecuencia de la insuficiencia estrógenica denotada por el sistema nervioso que es lo que medicamente se denomina distonía neurovegetativa.

Sequedad vaginal y disturbios urinarios son otros síntomas de la falta de estrógenos propios de algun tiempo luego de la menopausia. Las mucosas de la vagina y del trígono vesical dependen de los estrógenos para su trofismo y de allí los síntomas. Y si hay que seguir enumerando consecuencias de la falta de estrógenos, hay que hablar de la sequedad de la piel, de las arrugas, de la aprición de manchas cutáneas, tendencia a la depresión, a la pérdida de la memoria, a los disturbios sexuales cuyo principal componente es la falta del deseo y motivación sexual, etc. Respecto a las disfunciones sexuales, así también como a los cambios corporales, especialmente a lo que respecta a la tendencia al aumento de peso, no todo pasa por la falta de hormonas propias de la posmenopausia: en otro comentario futuro vamos a abordar el tema.

Así descrito el climaterio desde lo médico, parecería algo catastrófico. Pero no es así, y la mayoría de las mujeres que lo han pasado lo atestiguan. También los hombres tiene “su” climaterio, sólo que es más solapado y significativo ya que el climaterio del hombre tiene poca dependencia hormonal porque el testículo como glándula productora de testosterona  sigue funcionando hasta muy avanzadas edades. Así y todo, ¿qué hombre sigue siendo igual que a los 30 años teniendo 55 años de edad?

Acordemos en que el climaterio es una parte de la etapa media de la vida de la mujer puesto que en nuestros tiempos se puede vivir un promedio de 75-80 años.  El empobrecimiento y disminución de la función ovárica no significan el final de la vida de las mujeres, sino por lo contrario, la iniciación de una nueva etapa vital.  Las reacciones diferenciales de esta etapa son “como un test que indica si una mujer ha sido feliz o desgraciada, colmada en sus deseos o en búsqueda continua de inadecuadas gratificaciones eróticas durante su vida” como lo dice también Marie Langer.

En próximos comentarios seguiremos hablando de estos temas, como así también de los tratamientos médicos aplicables en el climaterio. El tema dá para mucho porque para mucho dá todo lo que significa ahondar la esencia de la mujer.

Unidad Obstétrica y Ginecológica (E.O.)

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